L´HOROSCOPE ANNUEL SIMPLIFIÉ

 

 

Autor H.J.Gouchon

 

Traducción de AstroEuropa-LG

 

                                                        INTRODUCCIÓN

 

Este libro va dedicado a todos aquellos que se interesan por la Astrología y a sus aplicaciones prácticas, mas especialmente a esos que desean abordar el dominio de la previsión sin perderse en el laberinto de múltiples teorías contradictorias que encontramos en la literatura astrológica. Como puede pensarse después del título escogido, es sobre todo cuestión aquí de SIMPLIFICAR. Pero no se trata de simplificar para abocar en algo superficial, incompleto, ni tampoco de suprimir el trabajo personal, la simplificación propuesta aquí lleva únicamente sobre la elección de los métodos a adoptar para realizar un Horóscopo anual perfectamente valedero, reduciendo considerablemente los factores a tomar en consideración para que un cerebro humano pueda cómodamente hacer una síntesis de todo, al menos poder hacerse una idea de lo que puede ocurrir  en el curso del año.

Es evidente que para abordar el estudio de lo que va a seguir, es preferible tener algunas nociones de astrología, de saber “levantar” una carta del Cielo, y poseer algunas nociones sobre la naturaleza de los Planetas, de los Signos y Casas. Pero en el caso contrario, en espera de la reedición de mi “diccionario” señalo dos pequeños libros destinados a los debutantes: Le petit  manuel d´astrologie d´André Barbault (Le Seuil) y L´initiation à l´astrologie de Paul Colombet (Psycho-Poche) de quien el estudio será largamente suficiente  para seguir las explicaciones que serán dadas para realizar el horóscopo anual simplificado.

El principal problema a resolver para facilitar la elaboración de una previsión consiste en hacer una elección entre los diversos sistemas de direcciones que han visto la luz desde 1650 aproximadamente, época de la aparición de las direcciones llamadas progresadas. Por ello no era aconsejable basarse sobre teorías, y sobre opiniones personales, hacía falta únicamente experimentar, y es lo que se ha hecho.

Desde la primera búsqueda sistemática a aparecido que no era necesario de inventar cualquier cosa, y que era suficiente de seguir los ejemplos de Campanus-Regiomontanus-Cardan-Junctin-Morín etc. Que han utilizado los procedimientos direccional inspirado en los escritos de Ptolomeo (con unas ligeras variantes). De ello resulta que de un solo método preconizado a todo lo largo de este libro: el sistema Campanus-Regiomontanus (con unas mínimas modificaciones para los vencimientos) porque todas las experiencias metódicas seguidas durante años han demostrado que esas direcciones tradicionales son las únicas que pueden afrontar una comparación cifrada, las únicas que suministran una explicación plausible a la mayor parte de vicisitudes de una vida, las únicas que encontramos regularmente cada vez que el destino se encuentra profundamente perturbado. Sobre cientos de ejemplos nunca he levantado un acontecimiento grave que no pueda estar unido a una dirección “congruente”, anunciada en el tiempo. Fuerte en esas múltiples experiencias se puede preconizar la base de toda previsión, el uso de las direcciones primarias tal como serán propuestas en las siguientes páginas. Sólo he utilizado las direcciones según Regiomontanus por las razones que serán expuestas a continuación, pero los resultados serán muy similares (probablemente a 10 o 15% aproximadamente) si quisiéramos utilizar el sistema Placidus que algunos prefieren y estiman más conforme a los escritos de Ptolomeo.

Toda esta obra esta basada en un único sistema de dirección, pero como se admite que estas últimas pueden tomarse en consideración con una tolerancia de seis meses o incluso un año, para precisar las fechas, he recurrido a la utilización de los tránsitos que son universalmente conocidos y utilizados y es por esta razón que no me detendré con ellos.

Mi horóscopo anual simplificado es sostenido por dos pilares: Las direcciones primarias y los tránsitos y, como lo veremos a continuación, ello permitirá cómodamente determinar el clima de una época, al menos en líneas generales. Para los pequeños detalles, hubiese podido hacer intervenir las Revoluciones Solares, pero como sus interpretaciones no son simples, habría hecho falta cambiar el titulo y redactar de alguna manera un tratado especial, trabajo perfectamente inútil porque existe en el mismo editor, la  Technique des Révolution solaires de A. Volguine, conocido desde más de treinta años y que va por la 4ª edición. El lector que lo desee puede entonces adjuntar a las direcciones y los tránsitos las R.S. ello no modificará nada de las teorías de este libro porque también Volguine como Morín de Villefranche aconsejaban utilizar la R.S. en unión con las direcciones.

No es suficiente sin embargo de predicar un sistema, hace falta verificarlo y como lo veremos en el capitulo II, demuestro no solamente la utilidad, también la realidad de las direcciones primarias, porque, fuera de la pequeña estadística sobre veinte víctimas de accidentes de avión,  sobre este caso estudiado si las direcciones no hubiesen tenido un valor o una “influencia” real, habría ciertamente una laguna, como se ha producido, por ejemplo, con las direcciones simbólicas sin embargo, conocidas y muy apreciadas (sobre todo porque se pueden leer a simple vista, sin ningún cálculo).  

Antes de entrar de vivo en el asunto, es de primera importancia de <<cortar las alas>> a un autor, universalmente conocido, como Max Heindel que a escrito en el Message des Astres, página 314: “la sombra es corta (los 360º partidos de un día equivalen a un año” y que un error de 4 minutos en la hora de nacimiento avanzaría o retardaría las predicciones en un año entero.  Poca gente conocen la hora de nacimiento al minuto aproximado: es por eso que el sistema de progresión es de poco valor y poco empleado.” Esto es totalmente falso: este sistema ha sido utilizado por todos los grandes astrólogos. En cuanto a su “poco valor” ver en el capitulo II. Pero el gran error de Max Heindel es de creer que una diferencia de 4 minutos cambia la previsión de un año. Eso no es verdad, solamente lo es para el MC y el ASC y el inconveniente es el mismo para todos los otros sistemas de direcciones.  En cuanto a las direcciones entre planetas, una diferencia de 10 minuto o 15 minutos no cambia prácticamente nada, pero es necesario hacer una búsqueda para saber exactamente a que atenerse. Así, con Henry Fortín, hemos realizado un sondeo que nos ha revelado que la influencia de la hora se hacía sobre todo sentir “bajo las latitudes” de los astros situados hacía el fin de Capricornio o en Acuario y, además, únicamente dentro de la Casa XI o en su alrededor. E aquí un pequeño tablero que espero, ponga las cosas en su punto una vez por todas: 

 

Con un error de 20 minutos en el nacimiento

 

Posición de la Cúspide de la Casa XI dentro:                   Diferencia de vencimiento de

                                                                                          una dirección a los 45 años

                                                                                          Aproximadamente:

 

 

Tauro, Géminis, Cáncer…………………………………Entre tres y doce meses

Leo, Virgo

 

Libra, Escorpio, Sagitario……………………………… Entre tres y quince meses

 

Capricornio, Acuario, Piscis…………………………….Entre treinta y treinta tres

                                                                                          meses

 

Aries……………………………………………………..Entre diez y ocho y veinte y

                                                                                           Veinte y cuatro meses.

 

Como vemos estamos lejos de la diferencia que nos habla Max Heindel, de un año por 4 minutos. Y no tenemos que perder de vista que son las Casas más sensibles. Si un astro esta en la Casa XII o en la I, una diferencia de 30 minutos no cambiaría nada en el vencimiento del aspecto. Y es lo mismo cuando un astro se “traslada” a Géminis o a Sagitario. Por ejemplo, el Sol del Cielo de d´Hallyday se encuentra en X, en Géminis, y una diferencia de una hora dada en su hora de nacimiento no cambiaría nada a estas direcciones del Sol.

 

Con un poco de intuición –o incluso con un poco de suerte- podemos siempre acertar algunas previsiones con no importa que método, incluso si este no tiene un valor experimental, pero no llegaremos nunca a explicar los principales acontecimientos que marcan una vida. Antes de terminar este libro, el procedimiento preconizado (combinación de direcciones y tránsitos) ha sido experimentado por lo menos en una centena de casos y no he encontrado ninguna decepción. Incluso si las direcciones PRIMARIAS demandan un poco de tiempo y de paciencia por estar introducidas en el horóscopo anual, es indispensable de facilitar ese pequeño esfuerzo si queremos abordar el dominio de la predicción con unas bases sólidas…

 

Paris, marzo de 1973

 

 

                                                                                                          Henry-J. Gouchon

 

                                                                                                                

                                                                       Copyright © 2003 [AstroEuropa]. Reservados todos los derechos

 

                                                                                                   Páginas amigas
Subastas  Cultura-ocio Buscador  Postales Polseguera